UNA LECCIÓN PARA APRENDER DERECHOS Y DEBERES
GUÍA CIUDADANA DEL ECUADOR, razones para ejercer la ciudadanía, es una obra que recuerda al
ecuatoriano cuáles son sus responsabilidades y derecho de cada uno de nosotros.
Si no cumple su trabajo, o lo hace
en forma mediocre, sin importar los resultados, está atentando contra la
obligación que tiene como ciudadano. Si en su casa, su esposo no la deja salir,
ni conversar con sus amigas, y la mantiene en un encierro continuo está
atentando contra uno de sus derechos, el de la libertad. Si usted roba, miente
hace daño al prójimo, en general, si actúa como no le gustaría que actuaran con
usted, está atentando nada más y nada menos que contra lo que establece la
Constitución de la República en uno de sus artículos y como tal, merece la
sanción no solo del Estado, sino de los propios ciudadanos a quien usted hace
daño.
La abogada Melva Lozano, PhD y
doctora en derecho por la Universidad de Navarra, España, es una apasionada del
tema. Ella escribió el libro Guía ciudadana del Ecuador, el cual nace de la preocupación
de que se genere en las aulas la defensa de los derechos de los ciudadanos,
debido a su constante violación y a la vulnerabilidad de las libertades. ”Es
una guía pensada para el ciudadano, que conozca sus libertades, derechos y
responsabilidades (obligaciones) y por supuesto, las prohibiciones”, indica la
doctora Lozano.
¿CUÁLES SON NUESTROS DERECHOS Y COMO SE DEFIENDE?
Entre los múltiples derechos
que tenemos los ciudadanos ecuatorianos están los de propiedad, de seguridad
jurídica, de transitar libremente por el territorio nacional, el derecho de
promover la revocatoria de mandato o el derecho del trabajador a no renunciar a
sus derechos. Estos, por supuesto, no existen sin su correlativa obligación,
como es el de estudiar y capacitarse, o el de trabajar con eficiencia. Además
de tener libertad absoluta de conciencia, de religión, de empresa, de trabajo,
de asociación, de opinión y de libre expresión.
Cada día estamos obligados a
ejercer nuestros derechos y hacerlos respetar, pero si existe alguna violación
de ellos se debe concurrir a las diferentes instancias judiciales o a la
Defensoría del Pueblo.
En Guayaquil, el abogado
Franklin Moreno dirige una oficina de Defensoría del Pueblo. A ella acuden
diariamente decenas de personas en busca de “justicia” por cuestiones
domésticas o situaciones graves que muchas veces las personas “dejan pasar” y
no se defienden por ignorancia.
Por ejemplo, pocos conocen que
nadie tiene derecho a detenerle si no se tiene la orden respectiva del juez o
autoridad competente que determine que puede hacerlo. También, “ante un delito
o crimen nadie puede imputar culpabilidad alguna si no ha sido sorprendido en
delito flagrante, es decir, en el momento de cometerlo o inmediatamente
después, con las armas que lo llevó a cabo. La ignorancia de un ciudadano le
impide ejercer su libertad”, dice el abogado Moreno.
De acuerdo con el artículo 96
de la Constitución Política de la República, el Estado le entrega la tutela de
los derechos humanos a la Defensoría del Pueblo, la cual se creó en 1998.
Un pensamiento con el
concuerda plenamente la doctora lozano, para quien debe existir transparencia
de cuentas, en decisiones, en resultados, y un monitoreo, evaluación y
seguimiento permanente de las autoridades para vigilar que se cumplan con las
leyes. “otra situación económica tendríamos en la región si desde 1980 se
hubiera cumplido los compromisos regionales de apertura de comercio, que se
están proponiendo, ajustando los mecanismos que recién se quieren implementar.
“Es necesario recordar que no
es la sociedad la que hace al individuo sino el individuo quien hace la
sociedad”, indica, Lozano, quien es profesora de pregrado y posgrado en la
Universidad Espíritu Santo y de la UTEG, presenta también en su libro los
problemas puntuales que tiene el Ecuador, además del conjunto de leyes que el
ciudadano necesita saber cumplirlas y exigirlas.
Conjuntamente con los organigramas de la función pública para establecer cuántos son y de la responsabilidad que tienen, entre otros aspectos. Cuenta con portal electrónico: www.guiaciudadana.com.ec
Conjuntamente con los organigramas de la función pública para establecer cuántos son y de la responsabilidad que tienen, entre otros aspectos. Cuenta con portal electrónico: www.guiaciudadana.com.ec
Según la
constitución Política de la República del Ecuador, entre los derechos de los
ciudadanos están:
No atentar contra la vida. No hay pena de muerte
*Se reconoce la integridad personal. No puede haber tortura, ni violencia
física, psicológica, sexual o coacción moral.
*La libertad de trabajo. Ninguna persona podrá ser obligada a realizar un
trabajo gratuito o forzoso.
*Derecho a tomar decisiones libres sobre su vida sexual.
*Defender la
integridad territorial del Ecuador.
*Respetar
los derechos humanos y luchar porque no se los conculque (significa impedir,
que alguien los niegue, los menoscabe)
*Promover el
bien común y anteponer el interés particular (especialmente entre los que
ejercen la función pública).
*Respeto a
la honra ajena. Tampoco agredir ni difamar la honra de un tercero.
*Trabajar
con eficiencia.
DEBERES Y RESPONSABILIDADES DE LOS ECUATORIANOS
|
- Acatar y cumplir la Constitución, la ley y las decisiones legítimas de autoridad competente.
- Defender la integridad territorial de Ecuador.
- Respetar los derechos humanos y luchar porque no se conculque.
- Promover el bien común anteponer el interés general al interés particular.
- Respetar la honra ajena.
- Trabajar con eficiencia.
- Estudiar y capacitarse.
- Decir la verdad, cumplir los contratos y mantener la palabra empeñada.
- Administrar honradamente el patrimonio público.
- Pagar los tributos establecidos por la ley.
- Participar la justicia y solidaridad en el ejercicio de sus derechos y en disfrute de bienes y servicios.
- Propugnar la unidad en la diversidad, y la relación intercultural.
- asumir las funciones públicas como un servicio a la colectividad, y rendir cuentas a la sociedad y a la autoridad, conforme a la ley.
- denunciar y combatir los actos de corrupción.
- Colaborar en el mantenimiento de la paz y la seguridad.
-
Preservar el medio ambiente sano y utilizar los recursos naturales de modo sustentable.
- Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país de manera honesta y transparente.
-
Ejercer la profesión u oficio con sujeción a la ética.
-
Conservar el patrimonio cultural y natural del país y cuidar y mantener los bienes públicos tanto lo de uso general, como aquello que le hayan sido expresamente confiados.
-
No ser ocioso, no mentir, no robar.
No
permitamos que la Corrupción crezca cada día más
- Corrupción es no entregar el vuelto.
- Corrupción es copiar.
- Corrupción es engañar.
- Corrupción es ambición desmedida.
- Corrupción es no ser justo.
Cuando en enero de 2007
iniciamos la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010, «Plan para
la Revolución Ciudadana», no partimos de cero. La propuesta de cambio, definida
en el Plan de Gobierno que el Movimiento País presentó a la ciudadanía, en el
marco de su participación electoral de los años 2006, 2007, 2008, trazó ya los
grandes lineamientos de una agenda alternativa para el Ecuador.
Ahora, nuestro desafío es
su consolidación. Por ello, el Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013
plantea nuevos retos orientados hacia la materialización y radicalización del
proyecto de cambio de la Revolución Ciudadana, para la construcción de un
Estado plurinacional e intercultural y finalmente para alcanzar el Buen Vivir
de las y los ecuatorianos. Al igual que aquel Plan que
rigió el anterior período de gobierno, el Plan 2009-2013 recoge y busca
concretar las revoluciones delineadas en el proyecto de cambio de la Revolución
Ciudadana. Dichas apuestas de cambio también fueron orientaciones para el
proceso constituyente de 2008, que finalmente se plasmaron en el nuevo pacto
social reflejado en la nueva Constitución de la República del Ecuador. Tales
revoluciones son:
- Revolución constitucional y democrática, para sentar las bases de una comunidad política incluyente y reflexiva, que apuesta a la capacidad del país para definir otro rumbo como sociedad justa, diversa, plurinacional, intercultural y soberana. Ello requiere la consolidación del actual proceso constituyente, a través del desarrollo normativo, de la implementación de políticas públicas y de la transformación del Estado, coherentes con el nuevo proyecto de cambio, para que los derechos del Buen Vivir sean realmente ejercidos. Para esto, es indispensable la construcción de una ciudadanía radical que fije las bases materiales de un proyecto nacional inspirado por la igualdad en la diversidad.
- Revolución ética, para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el control social, como pilares para la construcción de relaciones sociales que posibiliten el reconocimiento mutuo entre las personas y la confianza colectiva, elementos imprescindibles para impulsar este proceso de cambio en el largo plazo.
- Revolución económica, productiva y agraria, para superar el modelo de exclusión heredado y orientar los recursos del Estado a la educación, salud, vialidad, vivienda, investigación científica y tecnológica, trabajo y reactivación productiva, en armonía y complementariedad entre zonas rurales y urbanas. Esta revolución debe concretarse a través de la democratización del acceso al agua, tierra, crédito, tecnologías, conocimientos e información, y diversificación de las formas de producción y de propiedad.
- Revolución social, para que, a través de una política social articulada a una política económica incluyente y movilizadora, el Estado garantice los derechos fundamentales. Esta política integral, coherente e integradora es la que ofrece las oportunidades para la inserción socioeconómica y, a la vez, para fortalecer las capacidades de las personas, comunidades, pueblos, nacionalidades y grupos de atención prioritaria, con el fin de que ejerzan libremente sus derechos.
- Revolución por la dignidad, soberanía e integración latinoamericana, para mantener una posición clara, digna y soberana en las relaciones internacionales y frente a los organismos multilaterales. Ello permitirá avanzar hacia una verdadera integración con América Latina y el Caribe, así como insertar al país de manera estratégica en el mundo.
Las propuestas
contenidas en el Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013, plantean
importantes desafíos técnicos y políticos e innovaciones metodológicas e
instrumentales. Sin embargo, el significado más profundo del Plan está en la
ruptura conceptual que plantean los idearios del Consenso de Washington y con
las aproximaciones más ortodoxas al concepto de desarrollo. En este sentido, el Buen Vivir, parte de una larga búsqueda de modos
alternativas de vida que han impulsado particularmente los actores sociales de
América Latina durante las últimas décadas, demandando reivindicaciones frente
al modelo económico neoliberal. En el caso ecuatoriano, dichas reivindicaciones
fueron reconocidas e incorporadas en la Constitución, convirtiéndose entonces
en los principios y orientaciones del nuevo pacto social.
El Buen Vivir, es por
tanto, una apuesta de cambio que se construye continuamente desde esas
reivindicaciones por reforzar una visión más amplia, que supere los estrechos
márgenes cuantitativos del economicismo, que permita la aplicación de un nuevo
paradigma económico cuyo fin no se concentre en los procesos de acumulación
material, mecanicista e interminable de bienes, sino que promueva una
estrategia económica incluyente, sustentable y democrática. Es decir, una
visión que incorpore a los procesos de acumulación y (re)distribución a los
actores que históricamente han sido excluidos de las lógicas del mercado
capitalista, así como a aquellas formas de producción y reproducción que se
fundamentan en principios diferentes a dicha lógica de mercado. Asimismo, el Buen Vivir se construye desde las posiciones que
reivindican la revisión y reinterpretación de la relación entre la naturaleza y
los seres humanos, es decir, desde el tránsito del actual antropocentrismo al
biopluralismo en tanto la actividad humana realiza un uso de los recursos
naturales adaptado a la generación (regeneración) natural de los mismos
(Guimarães en Acosta, 2009). Finalmente, el Buen Vivir
se construye también desde las reivindicaciones por la igualdad y la justicia
social, y desde el reconocimiento, la valoración y el diálogo de los pueblos y
de sus culturas, saberes y modos de vida.
Sabiendo que la definición del
Buen Vivir implica estar conscientes de un concepto complejo, vivo, no lineal,
históricamente construido y que por lo tanto estará en constante re
significación, podemos aventurarnos a sintetizar qué entendemos por Buen Vivir:
¨la satisfación de las necesidades, la consecución de una calida de vida y muertes dignas, el amar y ser amado, y el florecimientosaludable de todosy todas, enpaz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo
libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades,
oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se
amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la
sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno
—visto como un ser humano universal y particular a la vez— valora como
objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente, y sin producir
ningún tipo de dominación a un otro). Nuestro concepto de Buen Vivir nos obliga
a reconstruir lo público para reconocernos, comprendernos y valorarnos unos a
otros— entre diversos pero iguales— a fin de que prospere la posibilidad de
reciprocidad y mutuo reconocimiento, y con ello posibilitar la autorrealización
y la construcción de un porvenir social compartido ¨
Esta ruptura conceptual que
proponemos tiene orientaciones éticas y principios que marcan el camino hacia
un cambio radical para la construcción de una sociedad justa, libre y
democrática. Las orientaciones éticas se expresan en cinco dimensiones: la
justicia social y económica, la justicia democrática y participativa, la
justicia intergeneracional e interpersonal, la justicia transnacional y la
justicia como imparcialidad. A su vez, propone desafíos que se pueden
sintetizar en:
- Construir una sociedad que reconozca la unidad en la diversidad.
- Reconocer al ser humano como ser gregario que desea vivir en sociedad.
- Promover la igualdad, la integración y la cohesión social como pauta de convivencia.
- Garantizar progresivamente los derechos universales y la potenciación de las capacidades humanas.
- Construir relaciones sociales y económicas en armonía con la naturaleza.
- Edificar una convivencia solidaria, fraterna y cooperativa.
- Consolidar relaciones de trabajo y de ocio liberadores.
- Reconstruir lo público.
- Profundizar la construcción de una democracia representativa, participativa y deliberativa.
- Consolidar un Estado democrático, pluralista y laico.
La ruptura conceptual con
el concepto de desarrollo y el modo de Estado se plasman en una estrategia de
largo plazo que busca construir una «biópolis eco-turística», cuyo desafío es
concretar un nuevo modo de generación de riqueza y (re)distribución
post-petrolera para el Buen Vivir.











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