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"HAY UNA FUERZA MOTRIZ MÁS PODEROSA QUE EL VAPOR, LA ELECTRICIDAD Y LA ENERGÍA ATÓMICA: LA VOLUNTAD."

domingo, 8 de junio de 2014

CIUDADANOS

 ¿QUIÉNES SON CONS IDERADOS CIUDADANOS EN ECUADOR?

                    UNA LECCIÓN PARA APRENDER DERECHOS Y DEBERES
 

GUÍA CIUDADANA DEL ECUADOR, razones para ejercer la ciudadanía, es una obra que recuerda al ecuatoriano cuáles son sus responsabilidades y derecho de cada uno de nosotros.
Si no cumple su trabajo, o lo hace en forma mediocre, sin importar los resultados, está atentando contra la obligación que tiene como ciudadano. Si en su casa, su esposo no la deja salir, ni conversar con sus amigas, y la mantiene en un encierro continuo está atentando contra uno de sus derechos, el de la libertad. Si usted roba, miente hace daño al prójimo, en general, si actúa como no le gustaría que actuaran con usted, está atentando nada más y nada menos que contra lo que establece la Constitución de la República en uno de sus artículos y como tal, merece la sanción no solo del Estado, sino de los propios ciudadanos a quien usted hace daño. 
Referirse a los derechos y obligaciones que tienen los ecuatorianos, no es sencillo. En realidad, cada día, a cada minuto, en cada segundo de nuestra existencia  estamos expuestos a que se violen los primeros y a no respetar las segundas. En definitiva, no somos recíprocos con lo que buenamente nos otorga la vida y al mismo tiempo dejamos que los demás irrespeten nuestro bienestar físico y mental. 
La abogada Melva Lozano, PhD y doctora en derecho por la Universidad de Navarra, España, es una apasionada del tema. Ella escribió el libro Guía ciudadana del Ecuador, el cual nace de la preocupación de que se genere en las aulas la defensa de los derechos de los ciudadanos, debido a su constante violación y a la vulnerabilidad de las libertades. ”Es una guía pensada para el ciudadano, que conozca sus libertades, derechos y responsabilidades (obligaciones) y por supuesto, las prohibiciones”, indica la doctora Lozano. 


¿CUÁLES SON NUESTROS DERECHOS Y COMO SE DEFIENDE?
Entre los múltiples derechos que tenemos los ciudadanos ecuatorianos están los de propiedad, de seguridad jurídica, de transitar libremente por el territorio nacional, el derecho de promover la revocatoria de mandato o el derecho del trabajador a no renunciar a sus derechos. Estos, por supuesto, no existen sin su correlativa obligación, como es el de estudiar y capacitarse, o el de trabajar con eficiencia. Además de tener libertad absoluta de conciencia, de religión, de empresa, de trabajo, de asociación, de opinión y de libre expresión.
Cada día estamos obligados a ejercer nuestros derechos y hacerlos respetar, pero si existe alguna violación de ellos se debe concurrir a las diferentes instancias judiciales o a la Defensoría del Pueblo.
En Guayaquil, el abogado Franklin Moreno dirige una oficina de Defensoría del Pueblo. A ella acuden diariamente decenas de personas en busca de “justicia” por cuestiones domésticas o situaciones graves que muchas veces las personas “dejan pasar” y no se defienden por ignorancia.
Por ejemplo, pocos conocen que nadie tiene derecho a detenerle si no se tiene la orden respectiva del juez o autoridad competente que determine que puede hacerlo. También, “ante un delito o crimen nadie puede imputar culpabilidad alguna si no ha sido sorprendido en delito flagrante, es decir, en el momento de cometerlo o inmediatamente después, con las armas que lo llevó a cabo. La ignorancia de un ciudadano le impide ejercer su libertad”, dice el abogado Moreno.
De acuerdo con el artículo 96 de la Constitución Política de la República, el Estado le entrega la tutela de los derechos humanos a la Defensoría del Pueblo, la cual se creó en 1998.

En la Constitución de la República se indica que el ciudadano tiene que trabajar con eficiencia, estudiar y capacitarse, es decir la verdad; la Ley del Consumidor estipula que el ciudadano tiene la obligación de informarse de las condiciones de los productos que consume.
A los proveedores les da la obligación de atender a sus clientes con calidad y ética; la Ley de Tránsito habla de la ayuda que se le debe prestar a la víctima de un accidente; a los funcionarios públicos les obliga a administrar honradamente el patrimonio público, a prestar los servicios públicos, eficientes, con calidad, oportunos, continuos, con precios justos, tienen la obligación de proteger a la niñez abandonada y otorgarles unos padres, sin embargo, según la doctora lozano, “hay una burocracia despiadada”. También está prohibido paralizar a cualquier título los servicios públicos, los de salud, educación, justicia, seguridad social, energía eléctrica y agua potable.
¿Por qué se violan los derechos y porque no se cumplen las obligaciones? Se dice que las leyes vertebran y estructuran a una sociedad, de modo que bien puede decirse que la sociedad es lo que son las leyes, pero en este caso no se cumplen. La doctora Lozano opina que en el caso ecuatoriano, no hacen falta leyes, sino decisión de cada uno de cumplir, en el plano gerencial, ejecutivo, mandos medios, operativos, los que administran su casa, su negocio, los profesionales, unos respetando los derechos y otros cumpliendo sus obligaciones, no solamente haciendo las cosas, sino haciéndolas bien.
Cuando una sociedad veedora y participativa vigila el cumplimiento del ejercicio de los derechos, indica la doctora lozano, se consigue que sus representantes cumplan con la ley nacional, supranacional, las decisiones de la Comunidad Andina y los compromisos adquiridos por los líderes, no solamente políticos, de la ONG, los actores sociales, los académicos.
Una de las mayores faltas que se cometen en el Ecuador son justamente los actos de corrupción. El abogado Franklin Moreno considera que está fallando la sociedad en su lucha porque “la estamos magnificando como un ente dominante en la vida de la sociedad, cuando en realidad los corruptos son una minoría. La mayor parte de la población es honesta y transparente. Es necesario que se considere el derecho de todos los ciudadanos de vivir en una sociedad libre de corrupción”.

Un pensamiento con el concuerda plenamente la doctora lozano, para quien debe existir transparencia de cuentas, en decisiones, en resultados, y un monitoreo, evaluación y seguimiento permanente de las autoridades para vigilar que se cumplan con las leyes. “otra situación económica tendríamos en la región si desde 1980 se hubiera cumplido los compromisos regionales de apertura de comercio, que se están proponiendo, ajustando los mecanismos que recién se quieren implementar.
“Es necesario recordar que no es la sociedad la que hace al individuo sino el individuo quien hace la sociedad”, indica, Lozano, quien es profesora de pregrado y posgrado en la Universidad Espíritu Santo y de la UTEG, presenta también en su libro los problemas puntuales que tiene el Ecuador, además del conjunto de leyes que el ciudadano necesita saber cumplirlas y exigirlas. 
Conjuntamente con los organigramas de la función pública para establecer cuántos son y de la responsabilidad que tienen, entre otros aspectos. Cuenta con portal electrónico: www.guiaciudadana.com.ec
 
 


    Según la constitución Política de la República del Ecuador, entre los derechos de los ciudadanos están:

No atentar contra la vida. No hay pena de muerte
*Se reconoce la integridad personal. No puede haber tortura, ni violencia física, psicológica, sexual o coacción moral.
*La libertad de trabajo. Ninguna persona podrá ser obligada a realizar un trabajo gratuito o forzoso.
*Derecho a tomar decisiones libres sobre su vida sexual.
*derecho a la libertad de opinión y de expresión del pensamiento en todas sus formas. 


*Acatar y cumplir la Constitución, la ley y las decisiones legítimas de autoridad competente.
*Defender la integridad territorial del Ecuador.
*Respetar los derechos humanos y luchar porque no se los conculque (significa impedir, que alguien los niegue, los menoscabe)
*Promover el bien común y anteponer el interés particular (especialmente entre los que ejercen la función pública).
*Respeto a la honra ajena. Tampoco agredir ni difamar la honra de un tercero.
*Trabajar con eficiencia.



DEBERES Y RESPONSABILIDADES DE LOS ECUATORIANOS

 


  1.  Acatar y cumplir la Constitución, la ley y las decisiones legítimas de autoridad competente. 
  2.  Defender la integridad territorial de Ecuador.
  3.   Respetar los derechos humanos y luchar porque no se conculque.
  4.  Promover el bien común anteponer el interés general al interés particular.
  5.  Respetar la honra ajena.
  6.  Trabajar con eficiencia.
  7.  Estudiar y capacitarse.
  8.  Decir la verdad, cumplir los contratos y mantener la palabra empeñada.
  9. Administrar honradamente el patrimonio público.
  10. Pagar los tributos establecidos por la ley. 
  11.  Participar la justicia y solidaridad en el ejercicio de sus derechos y en disfrute de bienes y servicios.
  12. Propugnar la unidad en la diversidad, y la relación intercultural.
  13. asumir las funciones públicas como un servicio a la colectividad, y rendir cuentas a la sociedad y a la autoridad, conforme a la ley. 
  14. denunciar y combatir los actos de corrupción.
  15. Colaborar en el mantenimiento de la paz y la seguridad.
  16. Preservar el medio ambiente sano y utilizar los recursos naturales de modo sustentable. 
  17.  Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país de manera honesta y transparente. 
  18. Ejercer la profesión u oficio con sujeción a la ética. 
  19. Conservar el patrimonio cultural y natural del país y cuidar y mantener los bienes públicos tanto lo de uso general, como aquello que le hayan sido expresamente confiados.
  20. No ser ocioso, no mentir, no robar.

     







No permitamos que la Corrupción crezca cada día más

  •  Corrupción es no entregar el vuelto. 
  • Corrupción es copiar.
  • Corrupción es engañar.
  • Corrupción es ambición desmedida.
  • Corrupción es no ser justo.

                     PLAN NACIONAL DE DESARROLLO
                             
Cuando en enero de 2007 iniciamos la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010, «Plan para la Revolución Ciudadana», no partimos de cero. La propuesta de cambio, definida en el Plan de Gobierno que el Movimiento País presentó a la ciudadanía, en el marco de su participación electoral de los años 2006, 2007, 2008, trazó ya los grandes lineamientos de una agenda alternativa para el Ecuador.
Ahora, nuestro desafío es su consolidación. Por ello, el Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013 plantea nuevos retos orientados hacia la materialización y radicalización del proyecto de cambio de la Revolución Ciudadana, para la construcción de un Estado plurinacional e intercultural y finalmente para alcanzar el Buen Vivir de las y los ecuatorianos. Al igual que aquel Plan que rigió el anterior período de gobierno, el Plan 2009-2013 recoge y busca concretar las revoluciones delineadas en el proyecto de cambio de la Revolución Ciudadana. Dichas apuestas de cambio también fueron orientaciones para el proceso constituyente de 2008, que finalmente se plasmaron en el nuevo pacto social reflejado en la nueva Constitución de la República del Ecuador. Tales revoluciones son:
  1. Revolución constitucional y democrática, para sentar las bases de una comunidad política incluyente y reflexiva, que apuesta a la capacidad del país para definir otro rumbo como sociedad justa, diversa, plurinacional, intercultural y soberana. Ello requiere la consolidación del actual proceso constituyente, a través del desarrollo normativo, de la implementación de políticas públicas y de la transformación del Estado, coherentes con el nuevo proyecto de cambio, para que los derechos del Buen Vivir sean realmente ejercidos. Para esto, es indispensable la construcción de una ciudadanía radical que fije las bases materiales de un proyecto nacional inspirado por la igualdad en la diversidad.
  2. Revolución ética, para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el control social, como pilares para la construcción de relaciones sociales que posibiliten el reconocimiento mutuo entre las personas y la confianza colectiva, elementos imprescindibles para impulsar este proceso de cambio en el largo plazo.
  3.  Revolución económica, productiva y agraria, para superar el modelo de exclusión heredado y orientar los recursos del Estado a la educación, salud, vialidad, vivienda, investigación científica y tecnológica, trabajo y reactivación productiva, en armonía y complementariedad entre zonas rurales y urbanas. Esta revolución debe concretarse a través de la democratización del acceso al agua, tierra, crédito, tecnologías, conocimientos e información, y diversificación de las formas de producción y de propiedad.
  4. Revolución social, para que, a través de una política social articulada a una política económica incluyente y movilizadora, el Estado garantice los derechos fundamentales. Esta política integral, coherente e integradora es la que ofrece las oportunidades para la inserción socioeconómica y, a la vez, para fortalecer las capacidades de las personas, comunidades, pueblos, nacionalidades y grupos de atención prioritaria, con el fin de que ejerzan libremente sus derechos.
  5. Revolución por la dignidad, soberanía e integración latinoamericana, para mantener una posición clara, digna y soberana en las relaciones internacionales y frente a los organismos multilaterales. Ello permitirá avanzar hacia una verdadera integración con América Latina y el Caribe, así como insertar al país de manera estratégica en el mundo.
 Las propuestas contenidas en el Plan Nacional para el Buen Vivir 2009-2013, plantean importantes desafíos técnicos y políticos e innovaciones metodológicas e instrumentales. Sin embargo, el significado más profundo del Plan está en la ruptura conceptual que plantean los idearios del Consenso de Washington y con las aproximaciones más ortodoxas al concepto de desarrollo. En este sentido, el Buen Vivir, parte de una larga búsqueda de modos alternativas de vida que han impulsado particularmente los actores sociales de América Latina durante las últimas décadas, demandando reivindicaciones frente al modelo económico neoliberal. En el caso ecuatoriano, dichas reivindicaciones fueron reconocidas e incorporadas en la Constitución, convirtiéndose entonces en los principios y orientaciones del nuevo pacto social.
 El Buen Vivir, es por tanto, una apuesta de cambio que se construye continuamente desde esas reivindicaciones por reforzar una visión más amplia, que supere los estrechos márgenes cuantitativos del economicismo, que permita la aplicación de un nuevo paradigma económico cuyo fin no se concentre en los procesos de acumulación material, mecanicista e interminable de bienes, sino que promueva una estrategia económica incluyente, sustentable y democrática. Es decir, una visión que incorpore a los procesos de acumulación y (re)distribución a los actores que históricamente han sido excluidos de las lógicas del mercado capitalista, así como a aquellas formas de producción y reproducción que se fundamentan en principios diferentes a dicha lógica de mercado. Asimismo, el Buen Vivir se construye desde las posiciones que reivindican la revisión y reinterpretación de la relación entre la naturaleza y los seres humanos, es decir, desde el tránsito del actual antropocentrismo al biopluralismo en tanto la actividad humana realiza un uso de los recursos naturales adaptado a la generación (regeneración) natural de los mismos (Guimarães en Acosta, 2009). Finalmente, el Buen Vivir se construye también desde las reivindicaciones por la igualdad y la justicia social, y desde el reconocimiento, la valoración y el diálogo de los pueblos y de sus culturas, saberes y modos de vida.
Sabiendo que la definición del Buen Vivir implica estar conscientes de un concepto complejo, vivo, no lineal, históricamente construido y que por lo tanto estará en constante re significación, podemos aventurarnos a sintetizar qué entendemos por Buen Vivir:
    ¨la satisfación de las necesidades, la consecución de una calida de vida y muertes dignas, el amar y ser amado, y el florecimientosaludable de todosy todas, enpaz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas. El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno —visto como un ser humano universal y particular a la vez— valora  como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente, y sin producir ningún tipo de dominación a un otro). Nuestro concepto de Buen Vivir nos obliga a reconstruir lo público para reconocernos, comprendernos y valorarnos unos a otros— entre diversos pero iguales— a fin de que prospere la posibilidad de reciprocidad y mutuo reconocimiento, y con ello posibilitar la autorrealización y la construcción de un porvenir social compartido  ¨



Esta ruptura conceptual que proponemos tiene orientaciones éticas y principios que marcan el camino hacia un cambio radical para la construcción de una sociedad justa, libre y democrática. Las orientaciones éticas se expresan en cinco dimensiones: la justicia social y económica, la justicia democrática y participativa, la justicia intergeneracional e interpersonal, la justicia transnacional y la justicia como imparcialidad.  A su vez, propone desafíos que se pueden sintetizar en:
  • Construir una sociedad que reconozca la unidad en la diversidad.
  • Reconocer al ser humano como ser gregario que desea vivir en sociedad.
  • Promover la igualdad, la integración y la cohesión social como pauta de convivencia.
  • Garantizar progresivamente los derechos universales y la potenciación de las capacidades  humanas.
  • Construir relaciones sociales y económicas en armonía con la naturaleza.
  • Edificar una convivencia solidaria, fraterna y cooperativa.
  • Consolidar relaciones de trabajo y de ocio liberadores.
  • Reconstruir lo público.
  • Profundizar la construcción de una democracia representativa, participativa y deliberativa.
  • Consolidar un Estado democrático, pluralista y laico.
La ruptura conceptual con el concepto de desarrollo y el modo de Estado se plasman en una estrategia de largo plazo que busca construir una «biópolis eco-turística», cuyo desafío es concretar un nuevo modo de generación de riqueza y (re)distribución post-petrolera para el Buen Vivir.

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